Mundo Dedé

Borradores de la mitad de mí

Dilemas II

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Ando estos días entre dos aguas. Tengo la cabeza en una orilla y el corazón flotando. Me doy cuenta de que estoy aquí pero en realidad me elevo y tengo que bajar enseguida para hacer cosas. Como por ejemplo, comprar el pan. Porque si no, seguiría ahí arriba en mi nebulosa de colchón de aire y el martes tengo que ir al médico. Las acciones diarias, las ideas y decisiones de cada minuto, todo lo práctico y funcional, vienen rodados por un mecanismo autónomo.

Pero el otro ente que me conforma está disgustado, intenta nadar hacia la otra orilla cuando nadie lo ve, se da la vuelta a medio camino con una leve sensación de pánico, con el miedo en el cuerpo a perecer ahogado, y retorna como puede y entonces reposa, con el alma encendida, la mandíbula apretada y el corazón en un puño.

En ese momento recuerdo que tengo una comida familiar prevista. Hoy es el día antes de mañana, que es cuando se inaugura la estatua de mi abuelo en la calle que lleva su nombre en la ciudad de las palmeras. Ya ha llegado mi hermano para tocar el piano y esta noche llega mi hermana para bailar. Mi primo también tocará la guitarra y mi amigo Manolo estará orgullosísimo de ver su estatua inaugurada con bombo y platillo, alcalde incluido.

Este será el guión del acto de mañana en honor a Nazario González Monteagudo, que desde 2001 nos observa sentando su pancita en una butaca de mimbre con su sombrero puesto dentro de un jardín de una república catártica, desde donde se regresa siempre de las cenizas.

– Al mediodía, muchos hombres y jóvenes se cruzarán de brazos, parados, de pie, mirándose sonrientes, algo nerviosos. Las mujeres y las niñas se reirán con pequeñas carcajadas y exprimirán los segundos en pequeñas conversaciones propias y ajenas.

– Alguien hará fotos, alguien grabará en vídeo, lo que le dará a todo el cuadro un aire relevante, como de composición de Velázquez.

-Habrá quien llore desde un principio. Mi tía H., mi hermana S. y seguro que mi padre se emociona leyendo las palabras que tiene preparadas. Lo cual me contagiará un nudo a mí que me mantendrá en vilo y tensión durante unos minutos y exhausto unas horas.

-El concierto será maravilloso y el llanto será democrático. Tampoco ayudará mucho que mi hermana baile con furia.

-Después nos iremos a comer y todo será relajado y, a la vez, crispante. Como en toda familia que se precie.

De esta manera tan habitual entre los González, volveremos a vivir nuestra mismidad. Yo plantaré un poquito más los pies en la tierra, al estilo de la enorme estatua de hierro envejecido que ya está plantada en mí, y de esa manera me daré cuenta de quién soy.

2 pensamientos en “Dilemas II

  1. Como le dije a tu padre una vez, que que familia tan talentosa que tenia, asi que imagino la reunion debe haber estado muy agradable, y que bueno haberla disfrutado.
    un abarzo

  2. Aunque no ocurrió como yo me la imaginaba, sí que fue muy agradable y la disfrutamos.
    Un abrazo.

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