Mundo Dedé

Borradores de la mitad de mí

Visita al imperio

5 comentarios


Hace un mes me decidí a visitar a los Rupprecht después de 23 años. Tenía 17 cuando viví un año en su casa de Rhode Island y estudié en el instituto cercano, el Chariho Regional High School, como estudiante de intercambio. Ellos vinieron a España hace diez años aprovechando un viaje de negocios de Carl y disfrutaron conociendo algo de Madrid y de Elche. Así que ya era hora de que les devolviera la visita y a principios de octubre estaba yo de camino a Woolwine, Virginia, donde viven desde hace tres años, un pueblecito en el que las únicas señales de que me encontraba en el imperio eran la bandera, visible por todas partes, y la ternera, para hacer buenas y americanas hamburguesas.

Where is the beef?

Tenía dos claros objetivos para las tres semanas de vacaciones que tenía por delante, además de reencontrarme con mi familia americana (americana del norte, porque en el sur tengo otras familias, como los Ceballos, los Camacaro o los Arellano de Venezuela, así como mi tía Ducho de Uruguay). Mis propósitos eran descansar y escribir. También me llevé una novela de mil y pico páginas de un autor latinoamericano que he descubierto hace unos meses y cuyas obras estoy devorando con gran placer.

Además de contemplar las montañas de Virginia, mis deberes eran saludar la salida del sol y despedir al astro a la caída de la tarde con una cerveza Miller Light en la mano desde el porche de los Rupprecht. Por la mañana, después de comprar el periódico, Carl salía con una bandera con las barras y estrellas al césped frente a la casa y la izaba al viento. Sin himnos ni plegarias patrióticas. La izaba gracias a un mástil en cuyo pie reposaban piedras traídas de las casas de sus padres y de los Smith, padres de Carol, allá en Nueva Inglaterra.

Carl va a seguir votando republicano. Le gustaba Thompson, el actor conocido por la serie Ley y Orden, pero ya no porque se ha enterado de que la hija de Cheney dirige su campaña y, amigos míos, hasta un republicano de la América profunda sabe que el vicepresidente de Bush es culpable y uno de los máximos beneficiarios de la sangrienta ocupación de Irak. Por otro lado, a Carol le cae gorda Hillary y no se le ocurren elogios para Obama, así que supongo que también votará a un republicano. No les pregunté si eligieron la papeleta de Bush en las dos últimas elecciones.

En su comunidad la gente suele ser de su misma tendencia política. En la iglesia metodista a la que acuden, que financian y con la que arriman el hombro sin escatimar esfuerzos, un grupo de unas treinta personas que se reúnen para hacer compota de manzana a la manera artesanal una vez al año y para celebrar misa cada semana parece sacado de la película Cocoon. Señoras de pelo blanco, todas con el mismo peinado, y sonrientes señores casi septuagenarios parecen haber encontrado el elixir de la eterna juventud, que no es otra cosa que vida tranquila y en plena naturaleza.

A Sandy Weaver sí le va el rollo liberal, ve los late night shows como el de Jon Stewart que emite Comedy Central y pone a parir a Bush y su corte de traficantes de armas con estómago suficiente como para iniciar una guerra cuando se le despierta el apetito a sus voraces cuentas corrientes. Es extraño escuchar esas opiniones con una paisaje formado por la cruz del campanario de la iglesia y la bandera ondeando frente al colegio de primaria que está al otro lado del cementerio. Pero es que el imperio, desde dentro, tan sólo es un prado más de los que componen este hermoso y verde planeta habitado por humanos todos iguales entre ellos.

Fui a Estados Unidos a descansar y escribir y conseguí hacer las dos cosas, además de averiguar lo que quiero hacer con mi futuro, que no es otra cosa que leer y escribir. No necesariamente de política, claro, aunque no voy a ser yo quien le ponga barreras al campo.

Anuncios

5 pensamientos en “Visita al imperio

  1. QUE BIEN ESCRIBES, ACABARAS CONSIGUIENDO QUE UN DÍA DE ESTOS BAUTICEN A UNA DE ESAS PALMERAS QUE TENEIS EN TU TIERRA CON TU NOMBRE.

  2. Gracias Evita, pero te has pasado un pelín ¿no?

  3. Hola!!!
    Que bueno leerte de nuevo, Evita tiene razon escribes muy bien , asi que celebro tu decision de hacer de eso tu futuro… y bueno si necesitas viajar para inspirarte recuerda que de este lado del norte tienes donde estar.
    un abrazo

  4. Sí, Natalia, iré para Venezuela más pronto que tarde, igual vuelvo a seguir los pasos de mi padre que creo que no tardará mucho en cogerse un avión y tomarse un ron en Barquisimeto.

  5. Que alegría volverte a encontrar por estos rincones. Me gusta descubrir lo que cuentas, dime siempre cosas que aúnque no te hayas ido todavía es casi el único medio en que te encuentro. Un beso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s