Mundo Dedé

Borradores de la mitad de mí


Deja un comentario

Estoy viajando desde las más altas altitudes de la esfera

Houston
Houston, Texas

Estoy viajando desde las más altas altitudes de la esfera, de los astros reverberantes sobre nuestras cabezas calvas. Cojeo alegre por los surcos del polvo de estrellas que deja un Boeing a mi paso. Y aquí me veo al final del trayecto de la mano de un alma hecha de partículas de carbono, tal como yo. Me lleva y la llevo recompuestos ambos de nuestros pedazos, sin ser conscientes de que hemos bajado de los últimos escalones de la esfera famosa. Sin saber todavía los grados de latitud o los microsegundos que nos separan en este juego de largo alcance y corto recorrido.
Hay expertos (los más agoreros) que dicen que al mundo tal como lo conocemos le quedan 16 años, que no es nada o lo es todo. Después, o ya antes, se deshelarán los polos, desaparecerán Inglaterra e Irlanda bajo las aguas. Entonces, cuando se extinga el 80 por ciento de la humanidad, volverán a poblar la tierra unos seres gigantescos de más de 4 metros de altura, unos hijos de dioses caídos del cielo y los herederos de los hombres, que esta vez no tendrán más remedio que aprender a cultivar la tierra y a disparar con arcos y flechas, como hicieron nuestros antepasados.
En ese momento, mi alma de partículas de carbono y yo, todavía enamorados como la primera vez, nos sacudiremos el agua del pelo enmarañado y viajaremos por un mundo nuevo en el que los demás seres también hablarán un idioma poético en el que lo inefable se dirá con metáforas para así ahondar e ir más lejos de la propia naturaleza de las cosas. Ese grado de comprensión será comparable al que tiene una planta con la luz del sol, del que se nutre y se transforma. Y una vez limpiado el planeta de cañas secas y del barro de los pies, mi alma enmarañada y yo comeremos junto al río, construiremos una cálida cabaña y miraremos al esplendoroso cielo por toda distracción.

Anuncios