Mundo Dedé

Borradores de la mitad de mí


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Al ataque

Quería dejar otro nuevo minipost porque el del otro día me quedó algo alicaído, desplomado como estaba yo. Como dije en un comentario, estoy convencido de que el aplastancio fue debido al espartamo de un batido de frutas que pedí en una heladería. Estoy tan sano que cualquier pecadito me afecta. Pero mucho. Me parece increíble que venenos como ese sean legales en este país. Y en España, claro, donde el gobierno no parece muy concienciado sobre esos temas. El caso es que vi cómo la chica echó un chorro transparente donde luego puso la banana y el mango y eso me supuso estar todo el fin de semana hecho polvo, sin capacidad de reacción.

Menos mal que me he recuperado porque ha empezado lo fuerte, tengo mil entregas y lecturas que hacer. Falta muy poco para el final del semestre y ahora viene lo bueno, el redoble final del concierto. El golpe de platillos no sonará hasta mediados de diciembre que tengo que entregar los trabajos finales.

Este fin de semana vienen amigos de visita, lo pasaremos bien. Pero no puedo dejar de trabajar.

Ah, también estoy contento porque por fin he podido ir a comprar mantas, son unos cubrecamas muy confortables. ¡Que en Miami no siempre hace calor!

Al ataque.


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Lavado de cara y el viejo aplastancio

Llevaba tres meses en Miami, como digo en el “Quién soy” que he puesto ahí al lado, en mi blog recientemente remozado. Llevaba tres meses encontrándome estupendamente. Ya sé que ahora no tiene foto de cabecera, era una foto que me gustaba y que se me ha perdido al probar un nuevo diseño. En fin, ya la encontraré. Estaba tomada en Jaén, con la sierra y la catedral de fondo, en la terraza de un hotel durante un viaje con Maracaibo Teatro. Ya la encontraré. Sí, me ha vuelto el aplastancio. A pesar de los diversos intentos y pruebas con dietas y suplementos. Justo ahora que empieza la recta final, el último mes del primer semestre del doctorado. No he escrito nada de poesía, al menos en papel. Ya escribiré más, de momento sólo quería dar la noticia de que le he lavado la cara al blog y de que ha vuelto mi amigo el aplastancio.


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Desaparecido

Últimamente estoy desaparecido blogueramente hablando. La verdad es que estoy manteniendo más el contacto por Facebook, donde me gustaría encontrarme a todos vosotros también. La vida va muy bien últimamente, en Miami ha empezado a refrescar un poquito, se puede decir que tenemos desde hace un par de días un clima primaveral. Sigo teniendo mucho trabajo pero estoy aprendiendo a que no me desborde ni me masacre. Así que últimamente si estoy desaparecido es por propio gusto. Tengo que hacer fotos, esto está realmente bonito, el campus y su vegetación, sin ir más lejos, es una maravilla. Hoy me he bañado en la piscina, imaginaos: rodeado de verde y con un cielo claro y limpio, una luz cinematográfica. Es increíble la luz que hay en Miami, hasta ves a la gente con un contraste de tonos diferente. Es como si los píxeles con los que ahora miro se optimizaran al máximo y dieran una calidad antes desconocida.

Me voy a la jornada de puertas abiertas de las galerías de arte de Wynwood. Hay comida y bebida gratis. Para celebrarlo, pongo aquí un par de poemas, los que he escrito en este verano que acaba de terminar. Sigue leyendo


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Curso nuevo, vida nueva

No sé bien si voy a poder escribir a menudo ahora que he empezado el doctorado. Ni siquiera si lo podré hacer de vez en cuando. Esto ya ha empezado y la cosa se adivina ajetreada. Al menos, como ya saben los míos, estoy instalado en mi nuevo hogar, ya con muebles (cama, sofá-cama, escritorio-mesa de comedor, cuatro sillas y una estantería para todo lo que voy a tener que leer en los próximos 5 años). El ambiente es insuperable, según mi gusto, tanto en la ciudad como en la universidad, con los profesores y compañeros. Todo pinta muy bien. Sigue leyendo


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Música para mis oídos

Para Héctor

He estado viviendo como un trapecista sin red, subiendo a trenes con las tripas mecánicas al aire (enormes pero lujosos trastos ruidosos). He caminado durante años por las estaciones de mi vida, por andenes de todo tipo y plataformas de países distintos (valga el símil ferroviario) sin este alivio que siento ahora. Escuchar música mientras andas convierte todo lo que te rodea en una experiencia viva. Lo difícil es transcurrir a pelo en este áspero mundo. Pero con música, hermano, esto es otra cosa. Sigue leyendo


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Ya estoy donde Yulio

Con este calorcito primaveral (hay días que parece que sea verano), tengo la sensación de que ya estoy donde Yulio (Iglesias), es decir, allá al sur del país, en Maiami, donde voy a seguir mis estudios superiores, léase doctorado, a partir de agosto. Mi idea era volver a casa definitivamente pero, por zanjar el tema que me ha estado angustiando estos dos últimos años, la explicación a mi decisión es sencilla: a ver quién me hubiera ofrecido en España un contrato por cinco años cobrando todos los santos meses. Y encima, estudiando lo que me gusta. Lo que digo, ya parece que esté allí: sol, barbacoas, fin de curso, la universidad vaciándose lentamente, los estudiantes mudándose al aire acondicionado paterno en bandadas de aves migratorias…

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Poemas semiautomáticos

 -como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Jaime Gil de Biedma

Leo sobre un poeta que escribía sobre poetas. Meta literatura, le llaman a eso. Metástasis poética, se me ocurre a mí llamarle, sin (o con pocas) connotaciones mortales. Más bien es una manera de revivirse a costa de los poetas muertos y a la vez fardar un poco de tus lecturas, de todas esas noches solitarias en las que te has sentido menos solo gracias a un libro. En todo caso, de todas esas noches en que no estabas viendo la televisión hasta la bofetada estridente del himno nacional, quiero decir. Hasta la bofetada y quedándote con ganas de más, añadiría a regañadientes. Noches culpables al no estar leyendo debido a un denigrante celo catódico, una zoofilia televisiva que sólo producía crisis pecaminosas. He leído sobre un poeta porque ya no tengo televisión (ni puta falta que me hace). Sigue leyendo


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Temblores

La vuelta después de unos días vitales, imprescindibles, de vacaciones en casa ha sido suave. Ya estoy en el horario de aquí e incluso ha vuelto un poco de lluvia. Pero lo que quería contar es que la llegada de la primavera a las caras, las minifaldas y escotes ha dado otra alegría a este lugar. Debe ser porque han tomado el sol en México. Yo la traía puesta, mi sol empezó en Torrevieja y terminó inesperadamente en Santa Pola. Al mismo tiempo, escucho a

Fictoria

, otro descubrimiento de las vacaciones, esta vez encontrados en la clausura en Hondón de las Nieves del Festival de la Oralidad. Un abrazo enorme a todos: carátulos, Ducho, Hebe, Jermán, Oswaldo… Me he traido tanta energía que he vuelto a escribir. Ahí va:

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Word no miente

Hoy he vuelto al taller literario. He estado varias semanas sin ir y aún más sin leer nada mío. En realidad, dejé de escribir poesía de forma continuada en abril, que es la fecha en la que guardé mi último documento (Word no miente). Luego en julio escribí alguna cosilla y un poema más, textos que están aquí publicados desde agosto. Hoy he ido al taller y he leído lo último que he escrito. Como casi siempre me ha subido el ánimo comprobar que mis compañeros sólo han tenido elogios hacia mi poema. Viene bien si has estado algo tontorrón. Sigue leyendo


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Salvarme a mí, salvar al mundo

Acabo de poner una entrada en una página de una asociación de EM en Facebook que me llegó a través de otra amiga afectada. Resume un poco el curso hasta ahora de mi dolencia y por eso lo copio aquí, aunque muchos ya sepáis de qué va e incluso estéis hartos de escuchármelo contar. Además, creo que estaría bien que, los más inquietos o concienciados sobre lo que comemos, le echárais un vistazo a una página (si leéis inglés) que habla de mi último descubrimiento: http://www.the paleodiet.com. Sí, la dieta paleolítica, la anterior al invento de la agricultura, cuando éramos cazadores y recolectores. Casi ná. Me he ido a hace 10.000 años. Que os aproveche. Yo lo dejo caer y me pongo enseguidita a estudiar literatura, que ya está bien. Sigue leyendo